Nuestra historia

Un lugar para mujeres reales

Ponte tu Corona nació de la necesidad de tener un espacio propio: uno donde no hubiera que pretender, ni maquillar la semana, ni competir con nadie.

Empezamos siendo pocas, en un chat de WhatsApp, buscando algo que no encontrábamos en otros grupos. Queríamos poder hablar de lo cotidiano —de los hijos, del trabajo, de los duelos, de las alegrías chiquitas— con mujeres que escucharan de verdad.

No somos una comunidad de iglesia. La fe es bienvenida como cualquier otra parte de la vida, pero no es el eje. Aquí el eje es la vida diaria: lo que nos pasa entre semana, lo que estamos aprendiendo, lo que nos hace bien.

Con el tiempo el grupo fue creciendo, sostenido por lo mismo con lo que empezó: el respeto, la conversación genuina y las ganas de acompañarnos sin agenda.

Cómo nos cuidamos

Tres pactos que nos sostienen

Un espacio seguro

Lo que se dice en el grupo se queda en el grupo. Nos cuidamos entre todas.

Honestidad amable

Se puede decir lo que se siente sin miedo, y también sin herir.

Sin protagonismos

No hay líderes ni gurús. Somos mujeres reales acompañándonos.

La corona no es un adorno. Es un recordatorio: eres suficiente, tal cual eres hoy.

Si esto te resonó, tu lugar te está esperando

La conversación vive en WhatsApp. Aquí conoces la casa; allá te sientas con las demás.